Antes de que Derek pudiera decir algo más, Natalie volteó a ver a Eli. En sus ojos, las lágrimas fueron dando paso a la ira.
—Todo esto es por tu culpa.
Eli, que hasta entonces solo había estado de pie en silencio, levantó la mirada.
—¿Qué?
—Siempre haces lo mismo. —Natalie señaló a Eli con una mano temblorosa—. Desde el principio has fingido que no te importa, como si fueras la víctima de todo esto. Y ahora hasta estás haciendo que Derek se aleje de mí.
Eli miró la mano de Natalie, que aún la s