Josh volvió a levantar la cabeza.
—Todavía puedo...
—No —lo interrumpió Eli.
Josh la miró.
—Ni siquiera sabes lo que iba a decir.
—Sí lo sé.
—¿Cómo?
—Porque seguro vas a decir que todavía puedes jugar.
Cuando Josh guardó silencio unos segundos y, sin darse cuenta, suspiró, Eli lo miró con más dulzura. La preocupación que había estado conteniendo se hizo evidente en sus ojos.
—Josh, hasta ahora has dado lo mejor de ti. No tienes que demostrar nada siguiendo en el partido en estas condiciones —dij