28. La Malagueña
Catalina:
Empecé a reír, Pilar me había hecho la pregunta más hermosa de mi vida, pero aun no tenía el placer de convertirme en madre. Yo, de por sí, era demasiado llorona, así que tomé sus manos y le empecé a explicar.
—No, aún no se me concede ese deseo. Yo soy muy chillona por que aja.
—¿ajá que?
—Aja, soy así, muy sentimental. Perdóname.
—no debo perdonarte nada Lina.
—Bueno, debo irme, prometo mandarte mañana información sobre la boda y la fiesta, espero te guste todo.
—Gracias Lina, cuand