12. Sólo soy tuyo
Tano:
Inmediatamente tome a Catalina de la mano, fuimos huyendo hacia casa, no podía dejar que el bodoque con patitas estuviera llorando, tenía miedo, eso siempre reinaba en mí. Me estaba volviendo loco al volante, pero Catalina me tranquilizó dándome un beso en la mejilla.
No podía ser algo normal que me e cariñara tan pronto con un ser que había llegado de la nada a mi vida. Y menos, de una chica que era un poco más joven que yo.
—Hazme el favor de llamar a Raquelita y pregúntale como sigue