Dos años atrás
Enrique Sandoval
Acomodé mi cabeza y sentí mucha suavidad; era la mejor almohada que había tenido. Abrí mis ojos, la luz ingresaba por las ventanas… ¿Estoy en la habitación? ¡Mierda! ¿Qué hice ayer? Dante nos pidió no beber por los menores… Sin embargo, no era amigo del trago… ¡Puta mierda!, no recuerdo nada… —piensa Enrique—. Salimos de la mansión… Tomé a Melisa de la mano e ingresamos al bus…
Me senté en la cama; al mirarme, estaba desnudo, con un preservativo en la verga, aún