"Bienvenida a casa." Dijo Leo, con una sonrisa de oreja a oreja.
Yo le sonreí y le hice señas para que entrara. Se paró frente a mí y pude notar que estaba pensando en algo. Estaba un poco nerviosa de lo que sea que fuera a decirme, porque parecía ser algo serio.
"Dime." Dije sin poder contenerme.
Él suspiró, se inclinó y tocó suavemente mis manos. Me hizo dejar a un lado el libro y ponerme de pie. Luego, me abrazó y levantó mi barbilla para que lo mirara a los ojos.
"Gracias por tenerme pacie