Vino estaba en la oficina y cuando entré me saludó. Le respondí solo por educación.
Cuando vi la expresión en la cara de Sylvester, noté que se había dado cuenta de que yo todavía no había perdonado a su hermano. Podría ser el Rey y todo, pero no podía obligarme a que Vino me cayera bien.
Me di cuenta de que había bajado de peso, pero no me importó. Seguramente le afectó el suicidio de Amanda, se notaba que la amaba a pesar de ser una maldita. Lo que nunca entendería fue por qué permitió que ell