Qué tonta fue Lucy al creer que las pocas personas que estaban interesadas en adoptarme no iban a darse cuenta de que mi cabello era tinturado, y por lo tanto despertaría aún más sospechas sobre la niña que se iban a llevar. Pensándolo bien, Lucy fue muy ingenua. Pero, aun así, estaba agradecida con ella.
Por muy mal que me tratara a veces, estaba feliz de que no me echara del orfanato cuando se dio cuenta de que nadie me adoptaría. Si lo hubiera hecho, tal vez yo ya estaría muerta. Lo único qu