La furgoneta llegó a una antigua propiedad que lucía más bien como un castillo, y fuimos llevadas dentro por el idiota que me había abofeteado.
Lo seguimos en silencio, aunque por la forma en que Linda caminaba, sabía que se desmayaría pronto, tenía la esperanza de que nos llevaran a nuestras celdas pronto para que pudiera descansar.
El lugar era frío, viejo y oscuro, pero tenía un aire de lujo y riqueza, lucia antiguo, pero bien conservado. Sabía que el Alfa Oscuro venía de una familia rica y d