~Tamia~
Eso no tenía ninguna explicación, nos sentamos en la hierba durante treinta minutos, pero nada pasó.
“¿Sientes algo? ¿Acaso tu lobo está débil?” Le pregunté y rechazo la idea.
“Vaya...” Dije asombrada, él sonrió.
“Sylvester es bastante afortunado de tenerte.” Confesó Devin y bajé la cabeza.
“Tienes muchísima razón, Tamia. Debí haber aprovechado aquel momento, pero no lo hice y soy yo el que salió perdiendo.” Comentó y le sonreí.
“Sé que encontrarás a alguien que te ame y que lo