Hubo otro período de silencio entre ambos.
Susana se tranquilizó un momento antes de hablar:
—Álvaro, creo que ya dije todo lo que tenía que decir.
Ella no era una santa, no quería reconciliarse con Álvaro, no por el embarazo de Melisa, sino porque Álvaro en sí mismo era un patán. La sinceridad que mostraba ahora solo se debía a su insatisfacción con Melisa, simplemente no quería que Melisa tuviera su hijo.
Susana era solo su pretexto.
La voz de Álvaro sonó un poco grave:
—Susana, ¿vas a ser tan