Tres días después, Aitana regresó a Palmas Doradas.
Zarina le había organizado citas de matrimonio. Aitana no quería decepcionar a su madre, así que asistió a ellas, aunque no encontraba a nadie adecuado.
Damián se había cruzado con ella una o dos veces y, como él mismo había dicho, no se lo impidió.
Un mes después, en el restaurante Río Oculto, terminaba otra cita.
Aitana fue al baño y, después de lavarse las manos, planeaba regresar a casa.
Bajo la brillante luz, el rostro de Aitana lucía sere