Mundo ficciónIniciar sesiónPero Eileen sentía que no fuese nada. ¿Por qué habría de llamar a su abogado? ¡Claro! Tampoco es que pudiera interrogar a su jefe, eso no era asunto suyo a fin de cuentas.
—Bueno ya hemos terminado Romel, me retiro para que puedas hablar con la señorita con más tranquilidad.
—Muchas gracias por venir Lumier. Ambos se dan la mano.
—Fue un gran placer conocerla señorita Eileen, espero volver a ve







