Evelyn no siente cuando el avión aterriza, ni siquiera las primeras veces que Wilhelm intenta despertarla.
—Esposa…
Al tercer intento, Evelyn se despierta algo sobresaltada. Se quita el antifaz y las orejaras para descubrir a Wilhelm inclinado hacia ella, está sonriendo.
—Hemos llegado.
Wilhelm le da tiempo a Evelyn para desperezarse y acomodar su ropa y cabello ante de bajar. Mark, que saluda a Evelyn con la cabeza, guía el camino por la pista.
Durmió tan profundamente que no sintió las casi o