Había pasado una hora. La señora alta, delgada y pelirroja aún no había salido de la oficina. No se suponía que él viniera a trabajar hoy, él dijo eso ayer, su “cita” no estaba en los libros, así que... No hay forma de que él la estuviera esperando... A menos que la haya llamado personalmente esta mañana... O anoche y le pidió que viniera.
¿Ahora mismo estaría follándola allí adentro?
No, seguro que no. No en el trabajo, cualquiera podía entrar... pero, de nuevo, me dijo que me follaría contra