Siento que la sangre me que al ver qué esa hermosa mujer rubia besa los labios del hombre que amo, el es mi esposo, mi marido, mi hombre, pero... ella los rojos labios de ella lo besan con todo el ímpetu que una mujer pueda tener, el estómago se me revuelve y para mí mala suerte unas intensas ganas de vomitar me invaden
¡Nathanael!
— ¡¿Qué demonios estás haciendo besando a otra mujer en nuestra casa?! ¡lo prometiste, me lo prometiste! — no pude decirle más a mi maldito marido mujeriego, tuve q