Vanessa arrojó una de las almohadas a la puerta cuando su esposo salió de la recámara, ella no podía dejar de pensar en como lo había visto con otra mujer, lo amaba y le dolía el corazón, lloró en silencio hasta quedarse dormida, después pensaría en qué hacer para irse de la mansión Castrioli
Jael, estaba en el despacho dando unas instrucciones a sus hombres, había redoblado la seguridad para que Nathanael pudiera estar más tranquilo con su esposa y su bebé
— ¿Cómo está Vanessa? ¿ya pudiste hab