Después de pasar unas horas mágicas, al CEO Castrioli le entró una llamada de su mano derecha, lo ignoró como diez veces pero seguía insistiendo, Nathanael, todavía tenía entre sus brazos a su ángel, ella seguía profundamente dormida, gruñó un poco antes de soltarla para contestar
— ¡¿Qué demonios quieres, Jael?! si no te tomo la llamada es por qué no quiero, ¿no entiendes el mensaje? — dijo el hombre apretando los dientes
— ¡Sabes que si no fuera importante no te estaría llamando tan insistent