El imponente mafioso Jael Luna, vestido de traje como casi siempre, bajó de su Anston Martín, como se sabía en la organización, el Boss al que apodaban sangre de hierro, era despiadado, muy cruel con sus enemigos, no les tenía piedad alguna, sabía que era necesario pues era él o ellos o la vida de sus seres queridos
Pero Jael era sádico, disfrutaba las torturas y matar a sus enemigos jurados, le gustaba estar en medio de la acción, ahora que le había embarazado a su querida Jade, estaba como p