A los dos días Nathalia por fin abrió los ojos, quiso moverse pero de inmediato el dolor de la herida la aquejó y dejó escapar un quejido
Nathanael se puso de pie de inmediato del sillón y fue a verle
— No te muevas cariño, tu herida está muy reciente, recibiste una bala perdida en el pecho, te operaron pero el médico dice que estarás bien — explicaba el padre mafioso
— Papá.... estás aquí — de pronto Nathalia comenzó a recordar y las lágrimas bajaron de sus hermosos ojos azules
— Mi pequeña,