Nathan por su parte había regresado a su mansión, apenas pudo se despegó de sus obligaciones para ir a ver a Eleanor
— Hola nena, ¿cómo estás? — el apuesto mafioso dió un suave beso a su mujer
— Creo que mejor, el dolor ha disminuido bastante gracias a los medicamentos, pero... ¿estás seguro que tengo que permanecer acostada todo el tiempo? quiero seguir decorando la habitación del bebé
— Eleanor, tienes que seguir las indicaciones del doctor, no puedes andar de arriba para abajo, permanecerás