— ¡Sueltenme! !¿cómo se atreven a ponerme las manos encima?! ¿acaso no saben quién soy yo? ¡voy a matarlos apenas tenga oportunidad, y a ti, maldita mosca muerta, a ti voy a torturarte primero, te haré gritar de dolor y sabrás que con una mujer como yo nadie se mete y vive para contarlo!
La espía gritaba y amenazaba a todos, pero sobre todo se la había jurado a Vanessa, era ella el blanco personal de su despecho y de su rabia de mujer dolida
— Llevénsela, ya saben a donde, manténgala bajo estri