Nathan se negaba a ser el padre de la criatura, en qué momento todo había cambiado y apuntaba a él, se rehusaba
— ¡Nathan Castrioli, no volveré aquí ni aunque te deshaucien, y olvídate de que te dejaré seguir viendo a nuestro gatijo! ¡eres un.... no te quiero volver a ver nunca!
— Pues el hijo no es mío, sería bueno que le preguntemos a la madre ¿de quién piensa más o menos que es?
— Vamos Jade, dejemos a los
hombres hablar con Aimar, ella tiene que dar algunas explicaciones, con un Castrioli