Después de sentir a su bebé patear, el joven mafioso entró al restaurante sin perder de vista a la madre de su hijo, vió que ella seguía en llamada, fue entonces que se encontró con Estella, ella ya lo esperaba en la mesa de aquel lujoso restaurante
— Estella...
— Nathaniel, que bien que pudiste venir, hay cosas de las que quiero hablar contigo, Estella llevaba un abrigo que le cubría el vientre, ya no podía ocultar más su embarazo
— Aquí estoy y aunque también tengo algo importante para decir,