Mundo ficciónIniciar sesiónEn el momento en que ambos entraron al auto, y que el montón de guardias se fueran con rapidez a los demás carros, Lia se pegó al asiento, mientras intentó controlar su respiración.
Su esposo parecía un huracán que decía demolición, y con solo notar las venas en su cuello sacadas de su propia piel, supo que algo muy malo había ocurrido para que se encontrara de esta manera.
Y por supuest







