Andrea entró con cautela, su presencia casi palpable en el aire. Vanesa cerró la puerta detrás de ella, sintiendo cómo la tensión se apoderaba de la habitación. La mujer que había sido una figura distante en su vida, pero cuyo poder de influencia había sido innegable, ahora estaba frente a ella, como si el tiempo y las distancias hubieran desaparecido en el acto.
Andrea se detuvo justo en el umbral del salón, mirando el ambiente con una especie de nostalgia reprimida. Las maletas todavía estaba