Todo iba a estar bien...
Mikhail.
No sabía cómo sentirme y solo quería que mi hijo volviera a casa. Se supone que estaba en el lugar más seguro de toda Europa, pero fue donde se los serví en bandeja de plata.
En los colegios deberían estar pendientes de todos los niños y si ven, que algo anda mal, gritar para llamar la atención de las personas. Se supone que en tres horas, las cosas iban a estar bien, pero lo único que pasó, fue empeorar una cosa tras otra.
Llegué al kínder en donde estudiaba A