A veces solo debes dejar que las cosas fluyan por sí solas...
Mikhail.
No había salido con ella a una cita como tal. La había llevado a que se despejara e intentar hacerla sentirse mejor. No quería verla triste mientras estuviese sentada en la oficina, viendo a la pantalla y con obvias ganas de llorar.
Me sentía extraño en cuanto a lo que fui descubriendo al leer el correo. No estaba seguro de que ella quisiera contarme algo, por lo que tampoco insistí demasiado. Íbamos en el auto camino al par