Capítulo 35

A veces solo debes dejar que las cosas fluyan por sí solas...

Mikhail.

No había salido con ella a una cita como tal. La había llevado a que se despejara e intentar hacerla sentirse mejor. No quería verla triste mientras estuviese sentada en la oficina, viendo a la pantalla y con obvias ganas de llorar.

Me sentía extraño en cuanto a lo que fui descubriendo al leer el correo. No estaba seguro de que ella quisiera contarme algo, por lo que tampoco insistí demasiado. Íbamos en el auto camino al par
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