7. ¿Quién era esa desconocida?
Emir
El día había terminado, finalmente. Me encontraba agotado. Había ido al Multicentro con Brenda; ella quería comer elotes locos, y era un capricho que tenía que cumplirle. Por mi cuenta, me comí unos raspados llenos de miles de sabores que, al final, solo lograron empeorar mi dolor de cabeza.
Suspiro con cansancio cuando entra una llamada. Es Rodrigo. No dudo en responder, sobre todo porque siempre se molestaba si no le levantaba la jodida llamada.
—Hola, Rodrigo, ¿qué tal estás? —le pregun