37. Recuerdos
Emir
—Hijo… espero que estén bien —murmuré mi madre con voz débil
—Yo me encuentro mejor.— le respondí tranquilizandola. —Pensé qué ya se había ido.
Mi madre fue la primera en responder. Sus ojos estaban húmedos, como si hubiera estado conteniendo el llanto.
—No, hijo como podríamos irnos—dijo con ternura—. Tu hermana ha estado aquí contigo. El médico nos explicó que tienes estrés laboral, necesitas mucho reposo.
Asentí lentamente, sintiendo aún la pesadez en el cuerpo.
—Entonces descansa hijo,