Capítulo 58

Ya mi espalda no dolía tanto como antes y los medicamentos que el hombre rubio había llevado para mi parecieron ayudar.

Ya la congestión no eran como antes y podía respirar mucho mejor. Además, descansaba mejor y se me alimentaba tres veces al día para que pudiese tomarme los medicamentos sin dañar mi estómago.

Y el plan estaba funcionando a la perfección. Llevaba ya diez días secuestrada y tres de ellos los había pasado en una habitación del segundo nivel en donde se escuchaba todo perfectamen
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