Mi cuerpo había sido limpiado.
En la parte trasera del colegio me encontré con un vehículo que a simple vista se notaba blindado.
Uno de los guardias fuera de él me quitó los aretes, las pulseras la cadena, además, se deshizo de mi chaqueta para que el metal de los botones no interfiriera con el escáner que verificaría que no tenía ningún dispositivo electrónico sobre mi cuerpo como algún micrófono o gps.
Incluso, se deshicieron de mis zapatos y los desecharon en la acera como si fueran cua