Estaba nerviosa y asustada. Nunca había pasado por algo como esto. Rodeada de sabrá Dios cuanto guardias que me sacaban por las puertas traseras del Casino. Según lo que habían dicho los guardias, en esa área no había nadie vigilando. Y solo era por el estacionamiento subterráneo que se extendía varios metros más allá de la puerta trasera real del casino.
Según me habían explicado habían llegado más guardias por la parte frontal del casino y estaban sirviendo como señuelo para distraer a los ho