—Hola, soy Lowen —se presentó con una sonrisa, pero no extendió su mano en mi dirección —te daría la mano para formalizar la presentación, pero alguien está muy renuente a que los demás te toquen.
—Yo soy Helan y lo mismo que ella dijo.
Asentí en dirección a ambos y mis ojos se encontraron con los de Khail que no paraban de mirarme directamente y sin decir una palabra.
Ojalá pudiera saber lo que le sucedía, pero pronto revolví mis pensamientos. Ciertamente eso no me importaba, no debía hacerlo,