Pero realmente no dormí, no hasta que escuché como el ruido cesaba y Khail pasaba a su habitación con pasos lentos haciendo resonar sus botas pesadas contra la madera que cubría el pasillo del segundo piso.
Al otro día simplemente desperté y levanté a Adam para que comenzara a prepararse mientras yo me acercaba a mi habitación y me duchaba para vestirme.
No sabía cuál sería mi función, pero considerando que trabajaría en un enorme edificio corporativo opté por vestirme de la forma en la que aqu