Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo cincuenta y ocho
Cargo al ruidoso Elián de un lado para otro en el pasillo, este niño es muy hiperactivo.
Quiero dormir...
—¿Tienes hambre, eh? —lo alzo a los aires y sonríe, muerdo mis labios y pego su nariz con la mía.
Me encanta esta sensación de felicidad.
Camino con él hacia el ascensor y a lo lejos veo sus ojos rojos, una







