Eleanor tocó suavemente la puerta, su corazón y sus sienes palpitaban por igual. Su sudada mano estaba sobre el pomo de la puerta mientras esperaba la respuesta de su hijo.
_ James, hijo por favor, dejame pasar _le rogó ella al ver que él no le respondía _. Es importante, tengo que hablar contigo.
Él se encontraba desplomado sobre su cama, mirando al techo. Escuchaba a su madre, pero no tenía ganas de verla, ni a ella ni a nadie.
_ No me iré de aquí hasta que no me escuches _le dijo Elean