Cinco años, cinco malditos años habían pasado y la pasión de entre ellos no había mermado ni un poco al contrario parecía que todo lo contenido estaba decantando en ese largo y profundo beso que parecía que ninguno de los dos quería finalizar.
Cuando al fin se quedaron sin respiración, se separaron se miraron a los ojos tratando de decirse lo que seguían sintiendo el uno por el otro. Él le acarició suavemente el rostro y luego le sostuvo la barbilla.
_ Ven conmigo, por favor ven conmigo _ le