Todo ocurrió tan rápido que Angelo apenas podía asimilarlo, veía como su hija armaba su maleta como si estuviese huyendo.
_ ¡De aquí no te vas a ir hasta que no me digas que diablos está pasando! _ le dijo sacándole las cosas que tenía en la mano _ Serás mayor de edad, pero sigues siendo mi hija y no puedes irte sin dar explicaciones. ¿Me oyes?
Sofia suspiró haciendo fuerza por no llorar, pero al mirar a su padre se quebró y se lanzó a sus brazos.
_ Está bien papá te contaré, pero no teng