*—Theo:
—Luna —llamó Theo su nombre con suavidad, pero con firmeza—, entiendo que esto es inesperado y difícil para ti, pero no vine aquí para asustarte ni para presionarte —la tranquilizó mientras se inclinaba hacia delante—. Vine porque quiero ser parte de la vida de nuestro hijo y porque quiero estar contigo —admitió con decisión porque parte de su misión era esa. Theo no iba a dejar que Luna pasara por esto sola, por muy mujeriego que fuera, sabía que, si algún día la jodía, tenía que tomar