*—Luna:
Era tiempo de comenzar de nuevo.
Nunca tenía problemas para tomar riesgos, lo había hecho con sus parejas y cuando salió de su pequeño pueblo para conseguir una mejor vida en la ciudad, por lo cual, dejar su hogar hasta ahora y empezar otra vez, no era impedimento para ella. Además, lo hacía para descansar un poco y para aligerar su mente.
Luna se despertó temprano esa mañana, con los primeros rayos de sol filtrándose por las cortinas de su pequeño apartamento. El silencio del amanecer