CAPÍTULO 220. El tiempo se acaba.
CAPÍTULO 220
El tiempo se acaba.
La madrugada había caído con un silencio extraño sobre el penthouse, pero allí dentro nadie podía decir que estuviera tranquilo. El ambiente era espeso, cargado de una ansiedad que se pegaba en la piel como humedad. Los relojes parecían avanzar en direcciones distintas, unos más rápido, otros más lento. Era imposible confiar en ellos, así como tampoco podían confiar en la información que recibían.
Isabela caminaba de un lado al otro, con el teléfono en la mano,