Capítulo 51. Sueños rotos
Sabella y Mateo permanecieron por unos breves instantes, así en la cama como estaban, desnudos, felices y relajados, mientras que sus cuerpos seguían entrelazados y ellos respiraban tranquilos, uno en brazos del otro, era tan gratificante el estar así sin que nada interrumpiera esa paz, sin que nada perturbara la tranquilidad en la que se encontraban.
Sabella se sentía plena cómo no se había sentido nunca desde aquella noche en la que se entregó a Mateo y él por su parte sentía que una parte de