Capítulo 32. Buena salud
Sabella y Oriony se quedaron solas en el silencio de la hermosa estancia en la que ella estaba en el hospital. Ya que Mateo y Matías se habían ido, Oriony quiso aprovechar para platicar con Sabella, de su estado de salud, al verla tan despejada, intuyó que esas no podían ser malas noticias, aparte que el haber dejado que el niño se fuera con su padre, le daba la sensación de que su mente estaba en calma.
–Sabella, ¿Cómo te sientes, hija? – Oriony la estudiaba con la mirada – Matías y yo, nos di