Capítulo 117. Un juego divertido
Exactamente, ellos debían saber en qué lugar podían hacer sus agujeros y donde podían tener permitido jugar. No en todos los lugares le iban a dejar que hiciera sus escondites de tesoros, por eso Heber, les había indicado cual era el sitio correcto para hacerlo.
–Gracias Heber, nos iremos a jugar allá entonces – Respondió Evan – Vamos Matías, suelta a Queen, para que me persiga.
El pequeño se divertía mucho con su amigo y con la mascota, era feliz con el regalo que le habían dado sus abuelos, y