Capítulo 83 — No me dejes sola.
—¡Espera, Liv! —Sin prestarle atención a los llamados de mis padres, abro la puerta y salgo a toda velocidad de la casa. El corazón se me salía del pecho y estaba sudando a mares; apenas había logrado cambiarme de ropa.
Necesitaba llegar al hospital cuanto antes.
¡Esto tiene que ser un maldito error!
Iba corriendo hacia el enorme portón de la casa, cuando una de las camionetas de papá se detiene detrás de mí, prendiendo y apagando las luces, llamando mi atención. Me detengo y giro a tiempo para