Capítulo 48 — Ese olor, bebé.
Tres días.
Tres días habían pasado y yo ya sentía que me estaba volviendo loca en este encierro.
Mi vida se había reducido a ir a la universidad y regresar a casa. Mis entrenamientos de gimnasia y resistencia habían quedado suspendidos hasta nuevo aviso. También mis salidas con las chicas y mis visitas al orfanato donde hacía voluntariado. En resumen, todo en mi vida se había detenido por culpa del maldito de Daniel.
Incluso mis encuentros clandestinos con Alex se habían visto afectados. Papá h