Tiara finalmente recuperó la conciencia.
Había sufrido inimaginables torturas. La azotaron y le quemaron la carne con un hierro de marcar ardiente.
Ayer, el doctor la operó y atendió sus heridas.
James, al entrar a la habitación, notó que ella miraba al techo con los ojos carentes de toda emoción.
Al escuchar pasos, giró inmediatamente la cabeza. Al ver a James, no pudo evitar que las lágrimas corrieran por sus mejillas.
James se acercó a ella y se sentó en una silla junto a la cama. A