Todos en el Hotel Alegría estaban en el suelo, gimiendo de dolor.
Zane, Cynthia y Luther eran los únicos que quedaban en pie.
“Impresionante”.
Luther respiró hondo.
“He oído tantas cosas sobre el Dragón Negro. Hace honor a su reputación, sin duda”.
“Lo sé”, dijo Zane. “Fue impresionante. La fuerza del Dragón Negro no tiene comparación y sus habilidades médicas son insuperables”.
“Papá”. Cynthia miró a Zane con los ojos muy abiertos.
Zane parecía resignado. “Es el Dragón Negro. ¿Qué puedo