Un día cualquiera, mil años después, James se encontraba en la montaña trasera del monte Thea.
Se sentó en una roca del acantilado, dejando que la brisa despeinara su larga cabellera.
¡Swoosh!
De repente, una figura brilló a su lado.
El hombre que apareció vestía una túnica negra y tenía cuernos en la cabeza.
Quiomars lo llamó respetuosamente: "Amo".
James preguntó perezosamente: "¿Qué ocurre, Quiomars?".
Quiomars respondió: "Amo, he estado vigilando en secreto al Señor Omnipotente du